
Así llega el momento en que no se siente nada. Siempre creí que esa era la mejor salida, que no sentir absolutamente nada era mil veces mejor que estar triste o sentir ira, pero no me puse a pensar en qué sería aquello que reemplazara al sentimiento que quería alejar. En la antigüedad se creía que por las venas corrían ciertos "humos", que eran los sentimientos y, excepto por el hecho de que no concuerdo en la certeza que tenían de que una persona no podía sentir más de una cosa por vez, creo que no estaban muy errados. Las cosas son más o menos así, cuando algo deja de ocupar un lugar, otra cosa tiene que reemplazarle, pero cuando no se siente nada sólo se encuentra el vacío. Cuando se llega a este punto, empezás a vivir de las emociones ajenas. Cuando alguien te expresa su felicidad, sonreís casi por reflejo; cuando alguien manifiesta su angustia, las lágrimas aparecen en tus ojos. Hay situaciones que no son justas para nadie, porque además de sufrirla extrañamente la persona que sólo puede sentir por medio de los demás, aquellos otros no suelen hacer más que culparse y disculparse por creerse causantes de los males, que suelen parecer mayores que los momentos de alegría.
Es difícil no sentir nada, y más difícil aún admitir que tuviste la oportunidad de escapar de aquellas cosas que tanto daño te hacían y acabaste por permanecer. Pero siempre hay gente dispuesta a darte una mano. Ahora puedo decir que río por mi y lloro por mi, que bailo por mi y grito por mi. Aún habiendo momentos en los que me siento completamente perdida y sola en este mundo, sé que no van a faltar esas personas a quienes les importo.
Vale, que hoy me siento bien. Dejen de joder, que a mi me gusta llorar.
Sulfúrico*
martes, 25 de noviembre de 2008
Something
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Cam
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martes, 14 de octubre de 2008
Memory
Supongo que en ese momento yo sabía que iba a pasar, creo que aún queriendo engañarme, tenía la certeza de que todo quedaría como la última vez. Pero ahora algo había cambiado: yo quería que fuera cierto, sí, no quería pensar mucho en la idea de que volviera a ser un juego, una y otra y otra vez, pero en el fondo ya no lo deseaba con la misma intensidad.
Los fantasmas del pasado, las heridas, esas que nos hicieron sufrir como nunca antes... esas no se olvidan. Jamás cometan el error de creer que ante una acción devastadora, la reacción no va a ser igual de drástica. La magnitud de las cosas es, por lo general, equivalente, y cuando alguien te hiere una y otra vez sin reparo, los lazos que te mantienen atado a esa persona se van destruyendo hasta reducirse a no más que un recuerdo.
Sí, siempre tuve la seguridad de que las cosas no podrían ir peor que la última vez. Algo que suelo decir es "No puede ir peor. Aunque sea para los costados, pero más abajo jamás". No iba a hundirme más, era una afirmación completa. Y por eso creo que me agradezco a mi misma y le agradezco a las persomas que me hirieron alguna vez, no por un sentimiento de terrible masoquismo, sino porque gracias a ello ahora puedo soportar los conflictos que me trae la vida cotidiana. Y no es que sean menores por ser de toos los días... Parece como ese texto que dice "estoy peor que ayer pero mejor que mañana", con la salvedad de que a mi no me importa cuándo estoy peor, porque sé que voy a salir adelante cueste lo que cueste.
No voy a negar que los recuerdos pesan, pero de ellos estamos hechos, no?
Una pequeña incoherencia para desahogar penas y revivir esto
Sulfúrico*
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Cam
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9:54 p. m.
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martes, 2 de septiembre de 2008
One way or another
Tenés que tomar una decisión, el reflector sólo te alumbra a vos. Estás esperando que se corra, que apunte a algún otro lado, pero no, no, sigue ahí, insisten en señalarte, en esperar tu respuesta, tu reacción. Es como si todo dependiera de vos, y no sabés qué elegir. O un camino o el otro, no hay más posibilidades, pero los dos tienen sus pros y sus contras.
Si tomás el camino de la izquierda todo estará bien, todo lo que ocurrió en estos últimos años quedará archivado en la carpeta del pasado y no será más que un recuerdo, seguirás con el amargo sabor de no saber si habrá algo como eso más adelante, pero no habrá más problemas, no vas a dar vueltas siempre sobre la misma maldita situación.
Si tomás el camino de la derecha te arriesgás completamente, a todo o nada, pero las posibilidades son miles, porque las cosas pueden salir de diez mil formas diferentes, y no todas las expectativas son malas. Podés arriesgarte y apostar por ser feliz, por volver a sentir lo que alguna vez te llenaba tanto, por dejar ese vacío que te inundó durante el último tiempo.
Las decisiones son difíciles cuando hay extremos. Y qué pasa si querés estar en un punto medio? Es imposible. La balanza siempre se inclinará para un lado, sólo tenés que cuidar que no se vaya para el incorrecto. Sopesar las posibilidades y no racionalizar tanto las cosas, al fin de cuentas, a la larga eso sólo sirve a la hora de conseguir un trabajo y comer todos los días.
No es agradable tener la presión que implica una elección, y además una masa esperando tu respuesta.
Si elegís el camino de la izquierda, todos van a felicitarte y decirte que hiciste lo mejor, pero vas a sentir que seguís vacía, que aún te falta algo.
Si elegís el camino de la derecha vas a tener que enfrentarte a todos los comentarios enojados, odiosos y renegados que te digan que elegiste la peor opción y que acabarás como siempre, pero vos sabés que vas a estar bien, porque hay algo adentro tuyo que te dice que nada puede salir mal. O tal vez si, pero jamás peor. Jamás peor que la última vez.
Y ahora... ¿Dónde me meto?
Sulfúrico*
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Cam
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11:53 p. m.
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